El problema es si eres un problema.
El problema no eres tú, el problema es esperar de ti más de lo que estás dispuesto a dar. El problema son tus grises, a los que estás tan acostumbrado. El problema es que sorprendan tus blancos o negros, en lugar de ser lo más común. El problema son todas las palabras que se dicen, pero no se cumplen y se repiten; el problema es que te encanta hablar. El problema es que te sueñe en lugar de recordarte. Pero el problema no eres tú, el problema es no saber cuando hay que tirar la toalla y dejar de pretender hacer cambios.
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