He dejado de pensar en ti. En tu sonrisa y tu mirada fría e intimidante. En tu nerviosismo cuando hay mucha gente. Y en tus esperas de cariño sin dar nada a cambio, solo situaciones en el límite, entre un ''adiós'', y un ''sigo adelante, porque me encanta estar al borde del precipicio y que no me dejes caer''.
¿Recuerdas tus gracias sin gracia? Pues hoy te dedico yo una: he dejado de pensar en ti, pero he empezado a pensar en tu recuerdo.
Palabras que se sobrentendían y que cada vez duele más el no haberlas dicho a tiempo. Miradas sin respuesta. Gritos de amor mudos, que por no oírlos, no han podido ser la sinfonía más bonita que escucharé en mi vida. Una despedida sin decir ''adiós, te esperaré siempre''. Mudos. Hemos sido mundos, y los reyes del baile de disfraces. Seguimos disfrazados, pero tú más. Sigues con tu máscara y tu escudo de prejuicios. No has zanjado el duelo, sigues disfrazado.