Lo que más me llama la atención de esta película es el número de miembros que forman la familia, hoy en día eso sería un locura, sin embargo, en aquella época era común, y a pesar de que eran muchos todos se trataban con más o menos respeto según la posición que ocuparan. Digo lo de más o menos respeto porque yo aprecisio machismo, entre otras cosas en que los únicos hijos que estudian son los varones.
El abuelo, que supuestamente debería ser el más sabio de todos por su experiencia, es tratado a veces como un inútil (esto se aprecia cuando le cuenta a la madre que perdió el niño, y ella lo reprende duramente).
Las hijas están preparadas desde muy pequeñas para cuidar a sus hermanos pequeños y saber hacer las cosas de casa. A las mujeres también las educaban para contentar a los hombres en todo, por eso digo que la cultura de antes, y no tan de antes, era muy machista. A la mujer también la muestran un poco ingenua, ya que parece que lo único a lo que aspira es a casarse y a tener hijos, y con eso supuestamente sería super feliz, como la hija mayor cuando se pone a dar saltos de alegría al ver a su novio en el sitio a donde se fueron de vacaciones.
Los hermanos mayores son los que más respeto obtienen, es como una jerarquía, pero en general están todos muy unidos, y lo demuestran hablando con los padres para que dejen ir a uno de los hermanos que suspendió muchas de vacaciones con todos.
Era una familia humilde que a duras penas podía permitirse un capricho, por eso que le regalen una televisión es para ellos algo maravilloso, e irse de vacaciones a una zona de costa es el novamás. En esta cultura el ocio tiene cabida, sin embargo en las otras dos que vimos no. Respeto a la vestimenta parece que todo el mundo viste igual, que no hay grupos diferenciados como ahora, ''góticos, pijos...'', todos visten serios y enseñando lo justo, además tienen una ropa especial para salir los días de fiesta.
El episodio por el que es reñido el abuelo es la pérdida de su nieto menor, al que todos buscan y lloran desesperadamente. Si comparamos esto con la venta de niños de Narayama, los españoles amamos a nuestros retoños, y no los cambiaríamos por nada, y menos por sal.
En resumen esta cultura fue evolucionando hasta llegar a la nuestra, y aunque antes todos parecian contentarse con menos y le daban menos importancia a lo material centrandose en su familia, también hay cosas malas, que por desgracia algunas perduran en el hoy.