miércoles, 9 de mayo de 2012

+

Cuando estás tan ocupado mirando a la luna, te olvidas de las demás estrellas que coronan lo que tienes encima de tu cabeza, por eso, cuando la luna se va, cuando te quedas solo mirando un punto en el firmamento, ahora vacío, no alcanzas a ver más allá de la oscuridad que se creó con su huída. Todo lo demás, aunque quizás sea más bonito, es inexistente para tus ojos. ¿Sabes? Hace tiempo tú fuiste mi luna. Inútilmente intenté desviar mi vista hacia otro lado, y pude ver lo bonito que era el resto del firmamento, pero no valorarlo, pues para mi, lo único que estaba presente en mi cabeza, eras tú, o quizás el hueco que dejaste y que cualquier otra podía ocupar imitando a la luna de mi ejemplo, pero no, en mis adentros sé que de ningún modo podía ser otra, que fuiste y serás tú. Quizás llamas poderosamente mi atención con tu peculiar brillo, y con la grandeza de tu corazón, como ella, como la luna, pues ella es tan brillante y tan grande, tan llena de vida aunque esté entre penumbra... no me hace falta un hermoso velo blanco para no ver más allá de los límites de tu piel.