jueves, 22 de diciembre de 2011

DEMIPROPIACOSECHA

Se que no voy a aportar nada nuevo a nadie. Ni tampoco descubrir nada. Con los años nuestros cinco sentidos me quedan pequeños, son escasos. La vista, el oído, el tacto, el olfato y el gusto, que hasta ahora considerábamos nuestros únicos sentidos, a lo único que reaccionábamos, se me quedan pequeños. Creo que tenemos más, más de los que podemos intuir. Sentidos abstractos, pero sentidos para mi. El sentido del alma; el mismo que nos hace llorar, reír… el que de alguna forma nos hace sentir culpables cuando hacemos algo mal. Y al que intentamos callar. Llevo consintiendo a mi pensamiento y a mi razón demasiado tiempo. Obedeciéndola ciegamente. Olvidando por lo que lucha mi alma y mi corazón. Todos los sentidos que poseemos son útiles, pero continuamente se quedan cortos. Nos dan datos exactos, no tienen términos medios. Por eso, he indagado para encontrar un nuevo sentido, o por decirlo de otra forma y darle un nombre; el sentido del alma.


2 comentarios:

  1. Bueno, bueno, bueno...
    Me gusta mucho la música de esto que escribes. La letra, no tanto. El camino es bueno.

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  2. Merino no entiendo el comentario jajajaja, no tiene música porque lo inventé yo jaja

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